A Julia no le sorprendió lo comentado por Bahar, solo quedo
intrigada por lo que no quiso decirle. Había
grabado el video, quería verlo antes de mostrárselo
a Susana
Lo pasó dos o tres veces, pero no tenía experiencia para
lograr alguna conclusión. Era tarde, le hablaría al día siguiente
Esa noche estuvo acompañada de insomnio, casi se tienta en
tomar algo, una compañera le cometo que tomaba un inductor del sueño y le había
dado un par de pastillas. Las tuvo en su mano, hasta se sirvió un vaso de agua
de la heladera, pero abandono la idea, no estaba acostumbrada, en una
oportunidad le habían recetado un Alplax y había dormido más de doce horas. Pensar que mucha gente lo consume como si fuera un caramelo (le vino a su
mente)
Además tenía una reunión familiar a primera hora de la mañana,
debían resolver el destino de unas pocas hectáreas, quería estar lúcida. Abandono
la idea y la cambio por unos mates y un libro.
El día se desarrolló con bastante tranquilidad, Susana tenia
consultorio en la Obra Social, habitualmente se desocupaba entre las 18 y las
19 hs.
A las 19,05 le mando Whatsapp y se conectaron. Julia le comento que se había lesionado un
dedo y cuando lo supo la “nueva víctima” sugirió usar el video. Se lo envió.
Consensuaron tiempo para analizarlo y conectarse una hora más tarde
La psicóloga miro varias veces el envío, analizando no solo las palabras y los gestos sino también los silencios.
Tal vez la clave podía estar en lo que no quiso decir, le
haba afectado, especulo muchas teorías pero no tenían ninguna validez, debía ser
ella quien lo expusiera
Susana le trasmitió más o menos lo que había observado y que debían encontrar más datos, antes de integrarla
o no al grupo