Ellas

Ellas
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Cuando me contactaron las que se autodenominaron  “Las viudas de David” para relatar su  historia, tuve muchas dudas, luego de escuchar sus relatos y tratar de interpretar tantos sentimientos, me entusiasmo la idea
Siempre supe que era una tarea difícil, pero me comprometí  como es mi costumbre con todo.  El destino me puso en la disyuntiva de abandonar, frente a  la enorme alegría de lograr un trabajo que venía esperando, en el cual desarrollar mis años de estudio en la Escuela de Bellas Artes y  los  costosos cursos de perfeccionamiento.
Puse a su  disposición, no solo la autoría de lo escrito, sino también  grabaciones de nuestras entrevistas  y todo el material que me habían entregado. Largas charlas, de las cuales agradezco sus opiniones sobre lo escrito, como  había logrado poner en letras lo que habían vivido y el respeto como  había tratado  los temas más íntimos.
Conclusión estaban dispuestas a adaptarse a mi disponibilidad de tiempo, algo que me lleno de placer, para los que escribimos,  nuestros textos son algo así como nuestros hijos.
Es mi opinión  que Susana, `por su profesión, ha desarrollado un papel preponderante en el  grupo, explicando los rasgos de la personalidad de David, así como el juego de papeles en que se vieron inmersas. 
Destaco además la valentía de cada una de ellas, aunque con objeciones iniciales, en abrirse y hasta exponerse.  Tal como quedó definido en uno de los textos publicados, estos farsantes menoscaban a sus víctimas, las hacen desconfiadas y hasta reticentes a hablar de lo sucedido por vergüenza de haber creído y muchas veces caído en  sus mentiras



Incorporaciones al grupo -10-



Susana, otra vez consciente de su rol en el grupo, propone invitar  otras víctimas. Surgen nombres, pero siempre la duda, como lograr su incorporación sin ser puestas en evidencia, debían  ser muy cautelosas, analizando la información disponible.

Seleccionaron cuatro, cada una sería la interlocutora para conocer su opinión e integración.

Luego de una semana se comunicaron y comentaron el resultado

A Julia, le correspondió Zuni,  la  vamos a llamar compañera de militancia, como él la definió, otra de sus invenciones. Creó una historia, a semejanza para la conquista. Tuvieron una charla telefónica y una reunión personal.   Era algo especial, el exilio en Brasil la había marcado. Los hijos, el regreso.  No hablaba mucho, su expresión era indescriptible.  Confirmo la visita a su familia, pero se alejó por actitudes que no le gustaban.

Sofía conto la historia de Ana, una uruguaya,  que entre lágrimas y sonrisas, hablo de su relación. Conociendo su sueño de ser madre, él  se  ofreció  como padre de ese hijo ansiado, cuando conoció su plan de hacerse una fertilización asistida con un donante anónimo. Le  creó un cuadro de fantasía, encontrarse allá o aquí, hasta hablaron del periodo fértil. La  madre y amigos le aconsejaron que esa idea rondaba en la locura, con un desconocido.  Le mando una foto, con su panza de seis meses era la prueba de haberlo concretado a través de la ciencia y en pocos meses seria madre de mellizos.

 Bruna, la brasilera,  relató a Gina la  experiencia sentimental, le habían quedado dulces recuerdos, por haberla acompañado  fuera de su país, terminó por entender que era exclusivamente sexual. Esporádicamente se comunicaban, cuando ella le sugería que busque un lugar donde pasar un fin de semana, descargaba una catarata de excusas relacionados con un estado gripal, trabajo, etc.

Susana le explico a Isabel, la formoseña, no solo  la personalidad del mujeriego, sino también sirvió de apoyo por haberse conocido el ceder  a gustos virtuales, que la avergonzaba. Que era una  metodología, en auge, particularmente cuando las personas están separadas geográficamente y que es un juego de papeles, donde fingen tener  relaciones sexuales, describiendo sus acciones para estimularse. Uno  maneja la situación y la va llevando con  palabras, sensaciones vividas o imaginarias y el otro se va integrando.

Las cuatro, aun con reticencias, aceptaron unirse al grupo y sellaron el pacto de silencio