Ellas

Ellas

Susana -2-

Susana agrega dos cucharaditas de azúcar a su  te y meticulosamente las revuelve, en tanto   trata de organizar en su mente lo  importante para comunicar en la reunión, sin que nada hiera los sentimientos de las asistentes.

Cuando Julia la llamó, pasado el asombro inicial,  tuvo que pedirle calma, era una catarata de palabras, nombres, situaciones, se le  hacía difícil entenderla. Logrado, escucharla fue como si estallara una bomba, mezclando enojo, sorpresa y un cúmulo de sentimientos que no podía definir
Se consideraba una buena profesional, había escuchado cientos o miles de historias, pero eran ajenas, en esta estaba involucrada.
Debía guiarse por la teoría y su experiencia, dado que no era su paciente, lo que la cargaba de dudas y sobre todo por lo no lo conocía personalmente, aunque el comportamiento era  típico de  libro.
El enojo era  consigo misma por no haberlo detectado antes, si bien le había manifestado sus dudas por algunas publicaciones  y se dejo convencer con   excusas, retrospectivamente no las había creído del todo.
 Las dos  tuvieron largas charlas analizando la información, previo contactar   las demás.  Tratando  de ser lo más imparcial posible, difícil, descubrieron las dos vidas o personalidades de él,  la real y la   ideal o deseada, en la que  matizaba sus relaciones familiares, profesionales y personales con mucha imaginación

Mientras esperaba el taxi  tuvo deseos de fumar, extraño. Cuantas veces había repetido en  sus cursos que ese deseo enmascaraba sentimientos o emociones que debían aclararse antes de encender el próximo cigarrillo