Cuando me contactaron las que se autodenominaron “Las viudas de David” para relatar su historia, tuve muchas dudas, luego de
escuchar sus relatos y tratar de interpretar tantos sentimientos, me entusiasmo
la idea
Siempre supe que era una tarea difícil, pero me comprometí como es mi costumbre con todo. El destino me puso en la disyuntiva de abandonar,
frente a la enorme alegría de lograr un
trabajo que venía esperando, en el cual desarrollar mis años de estudio en la
Escuela de Bellas Artes y los costosos cursos de perfeccionamiento.
Puse a su disposición, no solo la autoría de lo escrito,
sino también grabaciones de nuestras
entrevistas y todo el material que me
habían entregado. Largas charlas, de las cuales agradezco sus opiniones sobre
lo escrito, como había logrado poner en
letras lo que habían vivido y el respeto como había tratado los temas más íntimos.
Conclusión estaban dispuestas a adaptarse a mi
disponibilidad de tiempo, algo que me lleno de placer, para los que escribimos,
nuestros textos son algo así como
nuestros hijos.
Es mi opinión que
Susana, `por su profesión, ha desarrollado un papel preponderante en el grupo, explicando los rasgos de la
personalidad de David, así como el juego de papeles en que se vieron
inmersas.
Destaco además la valentía de cada una de ellas, aunque con
objeciones iniciales, en abrirse y hasta exponerse. Tal como quedó definido en uno de los textos
publicados, estos farsantes menoscaban a sus víctimas, las hacen desconfiadas y
hasta reticentes a hablar de lo sucedido por vergüenza de haber creído y muchas
veces caído en sus mentiras