Ellas

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Reunion del sábado- 25

Ese sábado Julia se levantó muy temprano, en realidad había dado muchas vueltas en la cama, entre intrigada y ansiosa, llevaban meses comunicándose pero ahora era verse cara a cara
Recogió a Zuni, era unas pocas cuadras, la esperaba en la puerta, le pareció mucho más alta de lo que había supuesto en las videoconferencias.  La charla superficial sobre la ciudad, el clima, solo manifestó algo de inquietud por la reunión
Gina tuvo algunos inconvenientes, apenas pudo arreglarse, el tema de siempre los nietos, su hija llego tarde a retirarlos. Por suerte el ómnibus llego enseguida, vacío, pudo viajar sentada, permitiéndole relajarse algo.
Sofía era la que más dudas siempre tuvo, prefirió el último tramo caminar, mientras  analizaba sus escasos encuentros, sus mentiras. Recordaba la charla inicial con Ana, ello la hizo decidir la asistencia
Bruna corrió toda la mañana para dejar lista las entregas, decidió tomarse un taxi a pesar que le iba a ocasionar gasto extra importante, pero pensó se justifica.
Bahar nunca dudo en asistir
Lucia y Olyvia habían pasado la mañana recorriendo la ciudad, agotadas, la noche anterior una gran trasnochada, llegaron apenas con tiempo al hotel, una ducha, arreglarse y salir. Celina, una de las recientes incorporaciones paso la buscarlas, su hijo oficio de chofer, en la total ignorancia del motivo de la reunión a la que asistía su madre
Susana estaba muy inquieta, había asumido una responsabilidad en el análisis de la personalidad de David, en blanquear tendencias y prácticas sexuales, pero sobre todo la carta de Mirta, que no le había comentado ni a Julia, con quien más que amigas ya eran compinches. Había suplantado a una colega que estaba de viaje por Europa, en el centro de apoyo de enfermos dializados. Una par de sesiones las cumplieron juntas para que los pacientes la conocieran, revisaron  las historias clínicas, perfectamente detalladas y le presento además a dos psiquiatras que eran los encargados de la medicación en aquellos que la necesitaban. Leyó varias veces el relato de la mujer, analizando cada una de sus palabras, el viernes llamo a su amiga, disculpándose por interferir su paseo, pidiéndole asesoramiento dado que ella llevaba tratándola un par de años. Coincidieron en que debía respetarse su voluntad.